Una Revolución global

Economía de Impacto

Vivimos en una sociedad 

La mayor parte de los habitantes del mundo vivimos en una sociedad con un sistema económico y social globalizado y capitalista, donde el capital se invierte en empresas para que retornen cuantos más dividendos, mejor. El capital, el dinero, es el único motor del sistema. 

Esa búsqueda de beneficios sin otro propósito para las empresas que el enriquecimiento en sí mismo, ha sido históricamente a costa de las clases más bajas, de las personas más desfavorecidas y sacrificando el medioambiente

Por suerte ya hace tiempo que este modelo se puso en entredicho y el sistema ha evolucionado a través de medidas, acuerdos, más o menos serios, hacia una regulación laboral, de gobernanza y medioambiental más justa para las personas y el planeta. 

Los objetivos de desarrollo 

Uno de los acuerdos más importantes para entender la revolución de la economía de impacto son los Objetivos de Desarrollo Sostenible o ODSs, vamos a repasar de donde nacen estos. 

Objetivos de desarrollo del Milenio (ODM) 

La urgencia climática y las cada vez más desigualdades sociales, hacen que, en septiembre del año 2000, sobre la base de una década de conferencias y cumbres de las Naciones Unidas sin precedentes, los líderes del mundo se reúnan en la sede de Nueva York para adoptar la Declaración del Milenio de las Naciones Unidas. 

En esa declaración, los países asumieron el compromiso en una nueva alianza mundial para reducir la pobreza extrema y se establecieron una serie de ocho objetivos, con plazo límite de 2015, conocidos como los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). 

Los 8 ODM 

  1. Erradicar la pobreza extrema y el hambre 
  2. Lograr la enseñanza primaria universal 
  3. Promover la igualdad de género y la autonomía de la mujer 
  4. Reducir la mortalidad infantil 
  5. Mejorar la salud materna 
  6. Combatir VIH/SIDA, paludismo y otras enfermedades
  7. Garantizar la sostenibilidad del medio ambiente
  8. Fomentar una asociación mundial para el desarrollo

Objetivos de desarrollo Sostenible (ODS) 

En la Conferencia de las Naciones Unidas sobre desarrollo sostenible, celebrada en Río de Janeiro en 2012, esos primeros ODMs dieron paso a los objetivos de desarrollo sostenible. El objetivo era crear un conjunto de objetivos mundiales relacionados con los desafíos ambientales, políticos y económicos con que se enfrenta nuestro mundo. El listado de ocho objetivos se amplió a diecisiete, vertebrados en cinco ejes principales conocidos como las 5 pes, personas, planeta, paz, progreso y partenariado (alianzas). 

Un nuevo concepto: el impacto 

Con todos estos antecedentes, y una preocupación cada vez más creciente por parte de gobiernos y ciudadanía de la necesidad de compromisos y acciones para conseguir estos objetivos, el sistema de desarrollo económico puramente capitalista debía ser revisado y el tejido empresarial era clave en este proceso, así como la concienciación del consumidor. 

En el mundo globalizado, el nuevo arquetipo de consumidor, demanda información, no solo quiere comprar un producto, quiere saber cómo se ha manufacturado, de qué materiales está hecho y cómo se han obtenido, si en el proceso se ha contaminado y si la empresa hace algo para revertir su impacto negativo en el proceso de producción, o como revierte sus beneficios, si parte de ellos los retorna a la sociedad o no. Y va a participar en el dialogo que a través de las distintas redes sociales van a conformar la percepción de otros consumidores de esa empresa y de sus productos. En resumen, el nuevo consumidor quiere saber que impacto tiene esa empresa en la sociedad o en el planeta. 

Pirámide del capitalismo

Impacto, este concepto tan simple es el que está revolucionando nuestra sociedad. En contraposición al sistema tradicional capitalista que solo busca beneficios, la economía de impacto, busca además de beneficios, el retorno de un impacto positivo para el planeta o para la sociedad.  

Los nuevos consumidores y los accionistas demandan a las empresas y a sus ejecutivos que no solo sepan hacer dinero, sino que busquen una forma de hacerlo retornando un impacto positivo tanto a la sociedad como al planeta 

Cambio de valor económico a valor de impacto 

Hemos entrado en una nueva y peligrosa era: El Antropoceno, donde por primera vez en la historia, el hombre está poniendo en riesgo la integridad geológica del planeta y de sus ecosistemas. 

Nos acercamos peligrosamente a un punto de no retorno y lo que la economía de impacto nos indica, es que es hora de que nuestros sistemas económicos se aseguren de que el valor se dirija hacia los impactos (y no hacía los beneficios) que sabemos que permitirán a las personas, los lugares y al planeta prosperar en el futuro. 

Inversión de impacto 

Una de las herramientas que están ayudando a realizar ese cambio de valor de lo puramente económico a un retorno de impacto, es la inversión de impacto. La reciente pandemia ha acabado con todos los debates sobre los valores ASG (Ambientales, sociales y de buena gobernanza) en las empresas, el 82% de los particulares quieren que sus inversiones se alineen con sus valores personales.  

El convencimiento generalizado de que la economía y el emprendimiento tiene que ser social, es ya un hecho, y la inversión de impacto crece a pasos agigantados año tras año, y con mucha más rapidez debido a la situación de la pandemia. 

En contraposición al sistema tradicional capitalista que solo busca beneficios, la economía de impacto, busca además de beneficios, el retorno de un impacto positivo para el planeta o para la sociedad.  

Se ha creado en los últimos años por todo el mundo, un completo ecosistema, tanto público, como privado, que persiguen, fomentan y propician este cambio sistémico, sentando los principios sobre los que construir las nuevas bases de la economía mundial. Foros como el Global Impact Investing Network, el Global Steering Group for Impact Investments o como el impact investment group y más cerca en nuestro país SpainNAB, fondos de inversión, tanto nacionales como Gawa Capital o Creas, como los internacionales Vita CapitalTriodos Investment Management (con un fondo recién creado para España) o los amerícanos Reinvestment Fund

El crecimiento de estos fondos en 2020 coincidiendo con la pandemia fue tal, que se calcula que los fondos de inversión de impacto son ya el 40% de todo el capital gestionado a nivel global. 

Futuro de la economía de impacto: Emprendimiento social 

Como hemos apuntado en este artículo, la economía del futuro será de impacto, o no será, no hay discusión posible en este punto, no podemos como sociedad seguir esquilmando los recursos naturales o dejando a gran parte de la sociedad atrás. 

Términos como la Responsabilidad Social Corporativa (RSC), los criterios ASG (Ambientales, Sociales y de buena Gobernanza) y ahora la inversión de impacto, son herramientas para que las empresas encuentren su encaje y a través de la innovación social e introduzcan elementos de impacto en sus estrategias a corto, medio y largo plazo. 

Hay empresas que desde su concepción ya adoptan estos criterios en su ADN, se trata del emprendimiento social, y son aquellas empresas/proyecto/asociaciones creadas para resolver un problema social o ambiental, y que incluyen esos criterios además de los que generan un beneficio económico. 

Jurado y ganadores de los I Premios InnoSocial Málaga 2021

Con iniciativas como los Premios InnoSocial Málaga 2021, que tratan de dar voz y sacar a la luz este tipo de emprendimiento social, se pone de relieve que cada vez son más las empresas que nacen para responder a los retos que tenemos como sociedad, con las personas y el planeta. Más de cuarenta y cinco proyectos, públicos y privados, se presentaron solo en la ciudad y provincia de Málaga. 

Iniciativas nacionales como los premios de la Fundación Mapfre, donde se presentaron más de 500 proyectos, nos da una idea del crecimiento imparable de este tipo de emprendimiento, y de la concienciación como sociedad, de la ciudadanía, de sus dirigentes y de los poderes económicos.  

El tiempo es ahora y este movimiento es imparable ¿Te vas a quedar fuera?