En el marco de la inversión de impacto debemos contemplar el microcrédito social, el cual se puede considerar como una opción que permite el acceso a financiación para un proyecto empresarial que se haya considerado viable por el equipo que analiza el proyecto así como la entidad prestamista del mismo.

La concesión de un microcrédito social no está ligada a la obligación de aportar amplias garantías reales (local, vivienda, etc.), solvencia económica por rentas o unos salarios que soporten una cuota de préstamo. Esta concesión se basa en el estudio pormenorizado de la capacidad de las personas promotoras del proyecto, en su modelo de negocio, en la integridad y coherencia de la propuesta que hacen, en la aceptación de su producto o servicio en el mercado y por supuesto en sus conocimientos así como habilidades personales.

Cualquier tipo de financiación debe servir siempre para ayudar, nunca debe concederse ni aceptarse una financiación en una empresa que le afecte negativamente para crecer, reorientar su estrategia de negocio, cumplir con el pago a sus proveedores y con el servicio a sus clientes y trabajadores o incluso que persiga por supuesto intereses ocultos, como puede ser la presión o coacción a la contratación de productos asociados a dicha financiación.

Los microcréditos sociales basan su éxito en elementos inmateriales como son:

  • Proximidad geográfica para un mayor entendimiento mutuo del proyecto a financiar.
  • Cercanía entre la empresa o proyecto que quiere iniciarse y equipo que otorga el microcrédito.
  • Servicios complementarios que la entidad prestamista puede ofrecer, ya sea formación, mentorización o apoyo en la difusión y visibilidad del proyecto, entre otros.
  • Confianza entre las partes, especialmente entre el equipo promotor y sus avalistas sociales, que confían igualmente en la capacidad de llevar a cabo el proyecto.
  • Desarrollo, en cuanto a que el microcrédito ayude a impulsar un proyecto de impacto positivo para personas y medio ambiente.
  • Responsabilidad colectiva, entendida esta como que el dinero ha de devolverse porque sirve para poder seguir concediendo financiación a otros proyectos o personas en misma situación.

En cuanto a la responsabilidad colectiva, podríamos decir que en un microcrédito social es la base sobre la que se asientan los cimientos, ya que las personas receptoras de los fondos deben ser conscientes de que la devolución de la cantidad prestada va a permitir a otras beneficiarse de esos fondos también, generando así un sistema en red del cual todas las partes se benefician y aportan al mismo tiempo. Es un ejemplo, al mismo tiempo, de solidaridad y compromiso para la sociedad, seña de identidad del valor del microcrédito social.

En cuanto a la entidad prestamista, debemos exigirle absoluta transparencia y fidelidad a las condiciones pactadas. La relación debe ser cercana, humana y honesta entre ambas partes, entendiendo que un proyecto tiene un ciclo de vida no siempre predecible y facilitando a la persona o proyecto receptor de fondos la devolución de la cantidad prestada.

Como rasgo de identidad último del microcrédito social, aludimos a su finalidad, ya que la entidad que actúa en este ámbito no puede tener como finalidad el enriquecimiento ni un afán de lucro. Una entidad que concede microcréditos sociales tiene un fin mucho mayor, que tiene que ver con la justicia y equidad social, los derechos humanos o la paz.

Cualquier tipo de financiación debe servir siempre para ayudar

Por ello, entre sus objetivos generales tiene presencia:

  • El desarrollo social y equitativo para la población
  • La reducción de las desigualdades
  • La accesibilidad a financiación de personas en situación vulnerable
  • El impulso de proyectos sociales y buenos para el planeta
  • La creación de nuevos nexos de unión entre personas
  • Establecimiento de un marco de colaboración responsable y solidario
  • ETC.

Para más información sobre este proyecto y otros que realizamos en Asociación Arrabal-AID puedes ponerte en contacto con el equipo de innovación y emprendimiento a través del teléfono 952 300 500 o del correo emprendimiento@arrabalempleo.org

Moisés Delgado Ávila

Responsable de innovación social y emprendimiento


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