¿Qué es la innovación Social?

Cuando hablamos del término ‘Innovación Social‘ estamos ante un concepto relativamente reciente y que aun no tiene una única definición acordada por todas los expertos que integran dicho ecosistema, sino que son diversas las definiciones que existen de la Innovación Social según distintos autores y distintas fechas.

Si bien parece que en los últimos años se va imponiendo un principio de consenso entre todos los actores implicados y durante la lectura de este artículo vamos a ver diferentes definiciones del término.

Pero antes de entrar en materia, vamos a descomponer el concepto en sus dos partes, ya que toda la literatura científica al respecto, clasifica la Innovación Social como un “subgénero” (no de manera peyorativa) o en otros casos se habla de un tipo concreto de Innovación.

En este caso se ha consensuado por la gran mayoría de autores la innovación cómo: ‘Un proceso que comienza con una necesidad no satisfecha junto con la intención de satisfacerla.’

Geoff Mulgan uno de los teóricos más importantes en el desarrollo del modelo de innovación social británico, en su ensayo ‘The Process of Social Innovation‘ (2006) puntualiza además que la innovación supone ‘el proceso por el que se buscan formas diversas, creativas y nuevas para satisfacer las necesidades aún no cubiertas, satisfechas de manera deficiente o emergente (incipiente).

La Comisión Europea, enmarcada en su ‘Estrategia Europa 2020’, lanzó en el año 2010 la iniciativa de Unión por la Innovación, en la que como elemento clave se menciona la “Apuesta por la Innovación Social” . Dicha iniciativa define el  concepto de Innovación Social de la siguiente manera:

“La Innovación Social consiste en encontrar nuevas formas de satisfacer las necesidades  sociales, que no están adecuadamente cubiertas por el mercado o el sector público… o en  producir los cambios de comportamiento necesarios para resolver los grandes retos de la sociedad… capacitando a la ciudadanía y generando nuevas relaciones sociales y nuevos modelos de colaboración. Son, por tanto, al mismo tiempo innovadoras en sí mismas y útiles para capacitar a la sociedad a innovar…”.

INNOVATION UNION (European Commission 2010/10/6)

Cuando oigas hablar de Innovación Social, no pienses en un concepto abstracto, novedoso y de difícil aplicación. De hecho, simplificando la terminología y yendo hacia lo concreto, para la Innovación Social se necesitan dos elementos únicamente, capacidad para pensar y actitud para hacer. Por tanto, de forma muy resumida, la Innovación Social trata de pensar para hacer.

Cada día nos presentamos a un nuevo reto, vivir y en algunos casos sobrevivir en un entorno global que percibimos como volátil, incierto, complejo y adverso (entornos VUCA). Nos exponemos a desafíos y riesgos para los cuales debemos anticiparnos, comprenderlos y adaptarnos. Es por ello, que nuestro entorno inmediato asume un papel trascendental para el proceso innovador.

La Innovación Social trata de pensar para hacer.

Nuestro día a día, cómo nos despertamos, la forma en la que cogemos una taza de café, conducimos un vehículo, saludamos a vecinos y vecinas, compañeros o compañeras, caminamos por la calle, nos ponemos unas zapatillas o practicamos cualquier deporte.

Nuestro entorno inmediato es aquel que casi hemos automatizado pero no por ello ha de ser así, ya que afrontamos dificultades y tomamos decisiones, algunas equivocadas y otras acertadas, pero pensando en la obtención de una mejora, de tener tras esta decisión, una situación más favorable. Pues bien, entender esto, supone entender el germen de la Innovación Social.

De acuerdo con la Stanford Graduate School of Business, Innovación Social es una solución nueva a un problema social la cual es más efectiva, eficiente, sustentable o justa que la solución actual cuyo valor agregado aporta principalmente a la sociedad como un todo en lugar de únicamente a los individuos.

De esta anterior definición podemos extraer diferentes conceptos para profundizar en el término Innovación Social. En primer lugar, entendemos que es una solución, pero no cualquiera, es una solución a un problema social, lo cual supone poner en el centro a las personas y a nuestro planeta.

Este problema nos plantea un reto, el cual debe ser abordado teniendo en cuenta los recursos disponibles, las barreras que nos encontraremos y las diferentes respuestas viables que podamos dar. Así nos encontramos con la frontera de posibilidades de actuación.

Calificativos como efectiva, eficiente, sustentable o justa nos dan a entender el necesario equilibrio que se debe dar entre su aplicación, su desarrollo optimizando el uso o inversión de recursos, la obligación de ser viable y por supuesto, ha de atender a criterios de justicia social.

Dado este marco teórico, no implica que no se puedan desarrollar productos ni servicios, de hecho, la Innovación engloba otros tipos identificados en el Manual de Oslo (2018) como son la innovación de producto, de procesos, de mercadotecnia y de organización.

Entendemos la sostenibilidad desde la triple perspectiva de social, ambiental y económica, asumiendo su esencialidad en todo proceso innovador socialmente.

Fuente: Union Medical (2021) 

Principales características de la innovación social

  • Trascendencia: Supone la superación de un presente con objeto de adaptarnos y mejorar nuestra situación futura.
  • Replicabilidad: Modelo base que sea capaz de repetirse para su implementación en otros ámbitos, barrios, contextos sociales, económicos o ambientales distintos, con diferentes agentes protagonistas.
  • Escalabilidad: Su crecimiento hacia entornos de mayor calado, con capacidad de adaptación a ellos y sin perder calidad en su ejecución ni infrautilizar los recursos disponibles.
  • Masa crítica o base social: Respaldado por un conjunto de personas que crean en el proceso innovador así como en el resultado del mismo, garantizando así su apoyo para que se den el resto de circunstancias.
  • Sostenibilidad: No solo por la orientación hacia la sociedad y nuestro planeta para ofrecer un valor agregado, sino por la necesaria implicación de recursos económicos que permitan su plena implantación. Aclaramos que los recursos económicos no solo es cuestión de aportación monetaria, también contemplamos personas que aportan su tiempo, el cual tiene un coste medible y que pueden aportar voluntariamente.
  • Impacto positivo: Si hablamos de personas y planeta y de justicia social, gran relevancia tiene que genere fuerza, emociones y deje huella en su resultado.

Toda esta combinación, en mayor o menor medida estarán presentes en un proceso innovador que provocará un antes y un después, un cambio de paradigma, nuevas visiones y formas de hacer, en definitiva, lo que se conoce como cambio sistémico, necesario para la concurrencia de un resultado del proceso que culmine en un producto de innovación social.

Cada proceso innovador socialmente está vinculado intrínsecamente a los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2015-2030 (ODS). Se contemplan 17 ODS, con 169 metas y 232 indicadores que evalúan el grado de consecución. Estos objetivos proceden de un planteamiento inicial sobre los retos a solucionar en nuestra era y su forma de afrontarlos a través de cinco ejes transversales, también conocidas como las ‘5 pes‘: Personas, Prosperidad, Planeta, Partenariado y Paz.                     


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